Estimados señores: Los felicito por este nuevo servicio que están ofreciendo, y les pregunto sobre el uso de los manteles de colores para el altar. ¿Deben seguir los colores que usan los sacerdotes en sus vestiduras? Me doy cuenta de que ahora en Cuaresma el mantel del altar de la iglesia a donde asisto es morado, y se ve muy impresionante.

 E. R.

Estimado E.R.

A su pregunta de si los manteles del altar pueden ser del mismo color litúrgico del tiempo o de la fiesta, el n. 304 de la Institución General del Misal Romano dice: “póngase… por lo menos un mantel de color blanco que en forma, medida y ornamentación, armonice bien con la estructura del mismo altar”.

En efecto, entró la práctica de que el mantel del altar fuera del color litúrgico del día, y no sólo eso, también el velo que puede señalar al ambón y estar en ciertos lugares. Me consta, igualmente, que, en algún lugar, los vasos sagrados, las vinajeras y aun los candeleros eran de ese mismo color.

Ciertamente, la acentuación que da el color en la mesa del altar es interesante, pero no es lógica. ¿Se imagina usted, apreciable E.R., que en una casa necesariamente el color del mantel de la mesa tuviera que ser el mismo de la falda de la señora de la casa?

El color de la vestidura del celebrante es como el semáforo que va indicando tiempos y fiestas.

Si la forma del altar lo permite, se podría poner alguna discreta colgadura. Pero esto, lo repito, no debe ocultar o debilitar la estructura y el ornato propio del altar o ambón.

Espero, estimado E.R., haber dado una justa respuesta a su pregunta.

 

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